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Aprender los colores jugando para niã±os

Aprender los colores jugando para niã±os

Enseñanza de los colores en el jardín de infancia

Los niños pueden ser más sensibles a los colores, lo que afecta a su reacción ante el entorno. No sólo los colores envían señales al cerebro para hacer que ellos (y nosotros) tengan hambre o estén tranquilos o ansiosos, sino que también tienen el poder de distraer a un niño o aumentar su potencial de aprendizaje.

Los colores son algunas de las palabras más tempranas que suelen aprender y un medio que pueden utilizar para aprender.  Es importante incorporarlos a sus actividades diarias, porque los niños recuerdan mejor los colores que las pistas verbales.  Por eso, combinar los contenidos con elementos visuales de colores mejora la memorización de tu hijo.

Los niños aprenden desde pequeños a asociar los colores con determinados objetos. Por ejemplo, suelen asociar el rojo con las manzanas, el amarillo con el sol, el azul con el cielo, etc.  Exponer a un bebé a diferentes tonos de colores puede ayudarle a establecer importantes conexiones y a ampliar su vocabulario, porque los colores ayudan a evaluar, estimar y definir un objeto.

Por supuesto, también se sabe que los colores brillantes tienen asociaciones más profundas. Por ejemplo, el verde se relaciona con la naturaleza y el azul con la tristeza.  Enseñar los colores y el significado más profundo que les asociamos significa dar a los niños más elementos para la decodificación del entorno en el que están insertos.

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El color aprende para los niños

Los padres suelen introducir los colores diciendo “mira la pelota verde” o “eso es una manzana roja”. Sin embargo, el estudio de Stanford descubrió que invertir el orden – “la pelota es verde” o “la manzana es roja”- suponía una diferencia significativa en la capacidad de los niños pequeños para identificar los colores.

Por término medio, los niños pequeños empiezan a aprender a emparejar colores con éxito alrededor de los dos años y medio. Sin embargo, antes de ser capaces de identificar correctamente los distintos colores, necesitan conocer el concepto de color. Puede que te rasques la cabeza si tu hijo señala un globo rojo y dice “azul”, pero se trata de un gran avance. Tu hijo empieza a entender un concepto complejo y relativo: los objetos tienen atributos (tamaño, forma, textura, color) que los distinguen de otros objetos.

En el estudio de Stanford, los psicólogos descubrieron que incluso después de horas y horas de entrenamiento repetitivo con palabras de color en el orden tradicional – “esto es un lápiz de color morado”- el rendimiento de los niños no mejoraba. Nuestros cerebros adultos clasifican automáticamente los adjetivos y los sustantivos, pero un niño pequeño aún no ha aprendido a hacerlo, así que cuando oye la frase “crayón morado”, puede creer que “morado” es un objeto.

Cómo enseñar los colores a los niños pequeños

Antes de cumplir un año, tu hijo también se daba cuenta de estas cosas, pero, por supuesto, nada tenía sentido. Ahora que son mayores, es hora de empezar a reunir toda la información de su entorno.

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Recuerda que cada vez que presentas un nuevo color a tu hijo, su cerebro trabaja activamente para procesar la información. Al clasificar los diferentes colores y formas, se produce una gran organización, categorización y comparación.

A este reto se suma el hecho de que existen muchas tonalidades diferentes de un mismo color. Por ejemplo, hay varios rojos (piensa: granate, carmesí, escarlata, etc.), pero todos se llaman “rojo”. Esto puede ser complicado para los niños que aprenden los colores.

Piensa en cómo podemos calcular rápidamente nuestro cambio después de comprar algo en una tienda o deletrear correctamente una nueva palabra después de escucharla por primera vez. Esto es posible porque entendemos los fundamentos de las matemáticas y la lengua inglesa.

Hay que aplicar el mismo enfoque cuando se enseñan los colores a los niños. Lo mejor es empezar con los colores primarios (rojo, azul y amarillo) y, una vez que el niño se sienta cómodo con ellos, pasar a otros tonos.

Cuándo aprenden los niños a contar

Los niños suelen aprender sobre los colores durante sus años de preescolar. La capacidad de identificar los colores se considera un marcador y un hito en el proceso cognitivo de un niño y suele formar parte de la evaluación temprana del desarrollo y la admisión educativa. Reconocer los colores e identificar sus nombres es una parte importante del desarrollo del niño. La identificación temprana de los colores ayuda a crear el vínculo cognitivo entre las pistas visuales y las palabras.

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Los niños necesitan adquirir primero piezas informativas antes de poder empezar a entender el color como concepto.    Puede parecer tan sencillo como que el azul es azul, antes de entender el concepto de color. Los niños no tienen la capacidad de entender que el azul claro y el azul marino son ambos azules y tampoco tienen la capacidad verbal para explicarlo.    Además de aprender cómo se llama cada color, los niños tienen que entender qué representa el color; no es el tamaño, ni la forma, ni el nombre del objeto, ni la textura, ni el número de cosas que muestra.    La repetición constante y la ampliación de lo que son y lo que no son los colores ayudarán a cualquier niño a entender lo que significa realmente la palabra color.

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